La ciudad despertó al igual que ayer,
en su bostezar nos volvió a tragar.
La noche fue dura, sí,
......y este cuerpo que arrastro, yo,
comienza a temblar.
El aire ha cambiado de sabor,
ha cambiado de color,
todo es tan estúpido
como lo que fui, lo que soy o lo que seré.
El callejón del olvido es mi morada,
allí es donde ando, río, muero.
Mierda, necesito un trago,
o tal vez la cuchilla...
un rayo de luz la hizo brillar,
era ella, la más bella, mi botella.
La ciudad despertó al igual que ayer,
en su bostezar nos volvió a tragar,
la colmena empieza a hervir,
se hace grande y crece... el silencio después.